Villa­nos de Semana Santa



Encar­nar el mal Tanto como las pelí­cu­las, los per­so­na­jes más crue­les del cine reli­gioso se han con­ver­tido tam­bién en clá­si­cos: capa­ces de todo por poder o por un manojo de mone­das.

El hom­bre capaz de matar a su her­mano. El hebreo que elige el bando egip­cio para dis­fru­tar pri­vi­le­gios. El pode­roso que se lava las manos. La mujer que trai­ciona por des­pe­cho. El que lo incen­dia todo: la Semana Santa nos trae una amplia varie­dad de villa­nos cine­ma­to­grá­fi­cos a los que les sobra ímpetu para per­so­ni­fi­car los siete peca­dos capi­ta­les. Sober­bia, ava­ri­cia, luju­ria, ira o envi­dia apa­re­cen en actos que, usual­mente, los pre­ci­pi­tan a terri­bles desen­la­ces. En estos días de reco­gi­miento, recor­de­mos a estos villa­nos de pelí­cula, tome­mos nota dónde ver sus actua­cio­nes y dis­fru­te­mos con su cas­tigo. Que la Semana Santa les sea pro­pi­cia.

— Caín — (“La Biblia”, 1966)

Richard Harris pro­ta­go­niza uno de los seg­men­tos más impac­tan­tes de este filme rea­li­zado por John Hus­ton. Harris inter­preta a Caín, el hijo de Adán y Eva que, cegado por la envi­dia, ase­sina a su her­mano Abel (Franco Nero), a quien con­si­de­raba el favo­rito de sus padres. Ago­biado por la culpa, Harris casi no nece­sita pala­bras para mos­trarse como un fra­tri­cida deso­lado, con­ver­tido en el pri­mer cri­mi­nal de la his­to­ria. Curio­sa­mente, al año siguiente, Harris y Nero inter­pre­ta­rían a dos ami­gos que se vuel­ven riva­les, Arturo y Lan­ce­lot, en “Came­lot”, filme de Jos­hua Logan. Vein­ti­séis años más tarde, Harris reco­bra­ría el favor divino: inter­pretó a Abraham en una mini­se­rie. En Star +

— Mes­sala — (“Ben-Hur”, 1959)

Step­hen Boyd per­so­ni­ficó al villano más repre­sen­ta­tivo en este fin de semana, con­si­de­rando el impacto que “Ben-Hur” sigue teniendo a más de 60 años de su estreno. Tanto pelí­cula reli­giosa como de aven­tu­ras, uno de sus pun­tos más fuer­tes es la rela­ción, en el trans­curso de varios años, de Mes­sala y Judá Ben-Hur, quie­nes pasa­ron de ser mejo­res ami­gos a con­ver­tirse en adver­sa­rios irre­con­ci­lia­bles, mien­tras Jesús se con­ver­tía en ene­migo público para el impe­rio romano. El escri­tor Gore Vidal, quien par­ti­cipó en el guion, habló años más tarde sobre la ten­sión homo­se­xual que mueve real­mente a Mes­sala en su vín­culo con el pro­ta­go­nista, algo que a Charl­ton Hes­ton no le cayó pre­ci­sa­mente bien. En HBO­max

— Dat­han — (“Los 10 man­da­mien­tos”, 1956)

Este f ilme, otro de los favo­ri­tos de la Semana Santa, tiene la pecu­lia­ri­dad de mos­trar­nos al menos cua­tro villa­nos en su metraje de 4 horas: Ram­sés (Yul Bryn­ner), el anta­go­nista, que se con­si­dera here­dero legí­timo del faraón por sobre Moi­sés (Charl­ton Hes­ton) y dedica su vida a per­se­guirlo; Nefer­titi (Anne Bax­ter), la prin­cesa que, lle­vada por el des­pe­cho, mani­pula a Ram­sés con­tra Moi­sés; o Baka (Vin­cent Price), el maes­tro cons­truc­tor del faraón, para quien nin­guna vida vale más que una pirá­mide. Sin embargo, hay alguien que des­taca con oscu­ri­dad pro­pia: Dat­han (Edward G. Robin­son), cruel y ambi­cioso capa­taz hebreo, capaz de trai­cio­nar y humi­llar a los suyos para man­te­ner sus pri­vi­le­gios entre los egip­cios. Ícono del cine de gáns­te­res, Robin­son supo dotar a su per­so­naje de la mal­dad que nece­si­taba. En Prime Video

— Dalila — (“San­són y Dalila”, 1949)

Hedy Lamarr, la actriz de ojos azul cama­león, solo nece­sitó un puñado de pelí­cu­las para con­ver­tirse en mito feme­nino de Holly­wood. Una de ellas fue esta epo­peya bíblica que, en el con­texto de la anti­gua riva­li­dad entre judíos y filis­teos, sitúa al for­ta­chón bíblico (Vic­tor Mature) como víc­tima de la ven­ganza de una mujer. En su inter­pre­ta­ción de la des­leal Dalila, Hedy supo ser sen­sual e ino­cente, cálida y cal­cu­la­dora, dis­tante y asfi­xiante. Su tur­gente belleza, sin embargo, no se com­pa­raba a la astu­cia que mos­tró en la vida real, sor­pren­diendo a los san­so­nes de la tec­no­lo­gía: sus estu­dios de inge­nie­ría fue­ron apli­ca­dos a desa­rro­llar un “salto de fre­cuen­cia” gra­cias al cual fue posi­ble el Wi Fi, el Blue­tooth y el GPS. De hecho, el 9 de noviem­bre –fecha de su cum­plea­ños–, el mundo cele­bra el Día del Inven­tor. En Claro Video.

— Pon­cio Pila­tos — (“La última ten­ta­ción de Cristo”, 1988)

¿Qué puede ser más terri­ble que pasar a la his­to­ria por ser quien ordenó la cru­ci­fi­xión de Jesús? ¿Qué puede repre­sen­tar más el cinismo que lavarse las manos al hacerlo? Aunque Pilatos es recordado como un villano y su acto de aseo es metáfora de impunidad, en el filme de Scorsese se convierte en circunstancial facilitador para que Cristo cumpla su sacrificio por la salvación del mundo. Lo mismo ocurre con Judas (Harvey Keitel). Sin embargo, ¿cómo odiar a Pilatos cuando quien lo interpreta es David Bowie? En Claro Video.

-Nerón - ("Quo Vadis?", 1951)
Un comandante romano, machista y escéptico, se enamora de una hermosa y virtuosa cristiana. Los momentos realmente coloridos y emocionantes, sin embargo, los pone Peter Ustinov cada vez que aparece en escena, al interpretar al disforzado y desequilibrado Nerón. En su ebriedad de poder, el emperador encuentra una razón para vivir y para atribuirse una nueva victoria: perseguir a los cristianos culparlos del incendio en roma. Cantando y tocando el arpa, el retorcido gobernante verá su ciudad arder sin sentir culpa."¿Cómo podrá soportar el pueblo vivir en un mundo sin mí?”, llega a preguntarse en un momento del filme, recordándonos, inevitablemente, aciertos políticos actuales.


- Satanás - ("Lapasión de Cristo",2004)

Sus apariciones duran breves instantes, pero son suficientes para convertir al maligno en un personaje indescifrable. ¿Es un hombre? ¿Una mujer? ¿Qué edad tiene? ¿Qué quiere de Cristo? Rosalinda Celentano, hija de los actores italianos Adriano Celentano y Claudia Mori, logra la difícil misión de dar al diablo un aire siniestro y místico."¿Realmente crees que un solo hombre puede soportar toda la carga del pecado?", le pregunta al personaje de Jim Caviezel en una escena sobre cogedora. En Star +


- Damien Thorne - (La Profecía, 1976)

Esta noes precisamente una epopeya bíblica apta para toda la familia, pero sí una historia sobre la fe. Sea con el rostro de Harvey Stephens, cuando es pequeño, el de Jonathan Scott-Taylor de adolescente o el de Sam Neillen su adultez, Damien es una presencia inquietante, cuya maldad volvió locos, por igual, a Gregory Peck, Lee Re mick, William Holdeny Lee Grantenlas dos primeras partes de la trilogía y ya directamente al mundo en la tercera. La confrontación constante entre las fuerzas del bien y del mal se hacía notar desde las desventajas y las víctimas del primer lado, contra el éxito aparente de quienes se sometían a las órdenes del hijo del chacal. Aun hoy, después de tantos años, cuesta vera Sam Neillen “Jurassic Park" y pensar que no dominará a los dinosaurios como lo hizo con los doberman.

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